Compartimos con vosotros esta vez un recorrido por la provincia de Almería y el maravilloso parque natural de Cabo de Gata, partiendo en esta ocasión  desde dos Áreas que se encuentran en el mejor lugar para disfrutar de esta increíble Reserva Natural: «Cabo de gata Camper Park”o «Camper Service El Rancho».

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Parque natural de Cabo de Gata

Vamos a hacer un recorrido por el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en el extremo suroriental de la provincia de Almería. A lo largo del litoral, abrupto y escarpado, asoman torreones y baterías defensivas que sirvieron para proteger la comarca de los ataques de los antiguos piratas. Acantilados, dunas, aguas de azul intenso, playas solitarias, pequeñas poblaciones de pescadores y viejos molinos de viento aderezan esta ruta en la que la luz, el mar y la tierra son los principales protagonistas.

Arrancamos el viaje en las proximidades de Retamar, a la puerta de los límites del parque natural. Comenzamos a percibir un cambio en el paisaje sobre todo al llegar al centro de visitantes de Las Amoladeras. El suelo se presenta salpicado de plantas espinosas, palmito y esparto, azufaifos y cornicales, que no son sino un adelanto, a modo de presagio, de las más de 1.000 especies que pueblan este singular espacio del sur español.

En Las Amoladeras se muestran con todo lujo de detalles las peculiaridades que hacen de este territorio un rincón tan especial, dividido en dos zonas contrastadas: La costa, formada por un breve sistema de dunas, amplias salinas, extensas superficies ocupadas por gramíneas y plantas aromáticas, con unos riquísimos fondos marinos, rocosos y arenosos; y la sierra, hábitat semidesértico del que forman parte especies como el zorro, el tejón o el águila perdicera, una de las joyas de este entorno, entre otras muestras de una fauna más que variada.

Llegaremos a San Miguel del Cabo de Gata, conocido con la forma simplificada de Cabo de Gata, aunque sus habitantes se resisten a perder el topónimo original. Es una población asomada al mar cuyas principales fuentes de riqueza son la pesca y el turismo. Aquí se conserva una atalaya del siglo XVI, utilizada entonces como torre vigía para alertar a los lugareños de los ataques berberiscos que asolaban estas costas.

Desde la torre, y desde muchos kilómetros antes, es bien visible la estampa afilada de la iglesia que se levanta a la entrada de La Almadraba de Monteleva, pueblo de pocos vecinos, ya de camino hacia el faro de Cabo de Gata. A uno de sus costados se extienden las enormes balsas de agua a partir de las que se extraen las montañas de sal situadas junto a la carretera. Estas salinas además de constituir una fuente de recursos naturales para el hombre, son también vitales para el entramado ecológico del parque, ya que son lugar de parada y fonda para un gran número de aves, en especial para los flamencos, que las utilizan en sus viajes migratorios.

El faro de Cabo de Gata, antes de su construcción, en 1861, éste fue el emplazamiento del Castillo de San Francisco de Paula, sobre cuyas ruinas se construyó. Por debajo del faro, el Mirador de las Sirenas que vuelve a regalar al visitante una estampa muy especial dominada por el arrecife del mismo nombre, llamado así por ser un antiguo lugar de encuentro de la desaparecida foca monje.

El faro fue construido en la década de 1860, y sus destellos nocturnos, que superan los 200 kilómetros, sirven de referencia para la navegación de la zona.

Junto al faro se encuentra el mirador de las Sirenas, que ofrece un paisaje volcado al mar, cristalino, arriscado, y desde el que se puede observar, si el viento lo permite, pequeñas lanchas repletas de buceadores que hacen prácticas en estos fondos tan singulares. Verde escarlata, azul cobalto, ocres, platas… una estupenda paleta de colores tiñe nuestra mirada desde lo alto.

Tras un breve paseo se llega hasta la Torre de la Vela Blanca, torre vigía del periodo nazarí, una más del conjunto de construcciones defensivas levantadas a lo largo de todo este litoral para frenar las acciones de los invasores y piratas en estas costas hasta finales del siglo XVIII.

Antes de llegar a Los Escullos, en la barriada del Pozo de los Frailes, debe visitarse una antigua noria, bien conservada, con una cartela explicativa de los sistemas tradicionales de riego en la zona. La escasez de agua ha favorecido históricamente la proliferación de pozos, norias y aljibes a lo largo de toda la comarca. La pedanía de Los Escullos, con sus casas blancas volcadas al mar, en la amplia bahía que se extiende bajo la sombra del Pico del Fraile, de 493 m, el más alto de este sector de la sierra. Está dominada por la fortificación de San Felipe, una batería costera del siglo XVIII construida bajo el reinado de Carlos III. En sus alrededores se encuentran playas muy cuidadas como la del Arco, o fuerte erosión, como en el entorno de la zona del embarcadero.

Ciudad de Almería

Almería es una ciudad tranquila, que se presta a recorrerla andando y en la que además tienes un bonito paseo marítimo y una playa urbana a solo un kilómetro del centro de la ciudad. La playa de San Miguel es un extenso arenal que tiene más de dos kilómetros de longitud en el que encontrarás multitud de bares y restaurantes y heladerías que tienen terraza funcionando casi todo el año.

Lo primero que debes visitar en Almería es la Alcazaba. Procura si vas en época veraniega hacerlo a primeras horas de la mañana o después del las 19:00 horas, es cuando el sol menos aprieta y te será mucho más cómodo. Septiembre es un mes perfecto.

La Alcazaba es un recinto amplio cuya muralla ocupa una longitud de 1430 metros. La Alcazaba la forman dos partes musulmanas y otra parte cristiana, construida tras la reconquista, por tanto en ella también existieron viviendas andalusíes.

Finalizada la visita puedes darte una vuelta por el barrio de justo debajo de la Alcazaba. Hay teterías, algún restaurante árabes y tiendas donde venden artículos y decoración musulmana. Piérdete y curiosea por allí un buen rato si no hace demasiado calor antes de ir al centro histórico. En la parte alta de la ciudad también está el Cerro de San Cristóbal, desde donde las vistas son aun mejores que desde la Alcazaba.

No debes dejar pasar la Catedral, es una Catedral-fortaleza que se construyó en el Siglo XVII para hacer las típicas labores de iglesia pero también las de defensa contra los piratas bereberes.

Cerquita de la plaza de Manuel Pérez García, encontrarás los Refugios de la Guerra Civil. La historia del monumento es similar a la de otras construcciones de este tipo que podemos ver por la geografía española. Se construyen para la guerra, se abandonan durante años y hace relativamente poco tiempo que se han limpiado y abierto al turismo. La visita es guiada y está muy bien gestionada por parte del ayuntamiento. Durante la misma te aportan bastantes datos de interés acerca de como se utilizaban los refugios y más aspectos acerca de como se vivió la Guerra Civil en la ciudad.

No olvides que Almería es Capital gastronómica 2019, que reconoce los valores y las cualidades cuando menos notables que una ciudad puede ofrecer a nivel culinario. Almería es por derecho propio la despensa de Europa. Desde sus huertos, desde su mal llamado ‘Mar de plástico’ porque debajo se encuentra el mayor vergel de verduras y frutas del continente. Un mundo exuberante que se esconde bajo el manto transparente que potencia las propiedades del sol para dar varias cosechas al año, la mayor parte de las cuales son orgánicas y ecológicas; pero todas dan una potencia de sabores únicos e insospechados, que cuando se prueban enganchan el paladar.

Nada mejor que perderse por sus barrios de tapas y cañas. Dejarse llevar será más fácil que nunca.

Y como no, situado a tan sólo una hora de«Cabo de gata Camper Park”«Camper Service El Rancho»., imposible irnos de aquí sin visitar el mítico Fort Bravo Texas Hollywood .Un estudio cinematográfico ambientado en el Salvaje Oeste ubicado en la provincia de Almería, España. Construido en 1965, está unos pocos kilómetros al norte de la carretera N-340, cerca del pueblo de Tabernas.

En este lugar se rodaron numerosas escenas de grandes peliculas de vaqueros, como las míticas “Por un puñado de dólares” en 1964, “la muerte tenía un precio” en 1965, y “el bueno, el malo y el feo”, en 1966, muchas de ellas protagonizadas, entre otros, por el conocido actor Clint Eastwood.